Seamos honestos sobre cómo funciona hoy un taller pequeño: un teléfono que suena toda la mañana, un cuaderno al lado de la caja, y la misma conversación cuatro veces con el mismo cliente.
WhatsApp en un teléfono. Los correos en otro. Un SMS que alguien vio y olvidó. El coche está en el taller y el único que sabe por dónde va es el que tiene la llave en la mano.
Y cada llamada que entra son veinte minutos que no le paga nadie.
No tiene por qué funcionar así.
Atelier pone todos los mensajes en una sola pantalla y los archiva en el coche al que pertenecen. El mecánico abre una pantalla y ve qué corre prisa hoy. El cliente abre la suya y ve por dónde va su coche, como se sigue un pedido.
Nadie tiene que mantener dos cosas al día. Lo que ve el cliente sale de lo que el taller ya hizo en su tablero, y esa es la idea entera: todo lo demás sale de ahí.
Funciona entero sin IA, el lado del conductor es gratis y lo seguirá siendo, y no hay nada que instalar ni que mantener vivo. Curiosee, y cuénteme qué se rompe.
El equipo de Atelier
Hecho para talleres franceses, en tres idiomas